10 may 2009

EVER BANEGA.

(Reportaje publicado en diario Olé - 09/05/09)

"Al hambre lo engañábamos con un mate"

Campeón de la Libertadores y campeón mundial juvenil, el volante del Atlético Madrid recuerda su origen, "el barrio marginado, los robos, la droga", y hasta va más allá: "Se habla de inseguridad, pero no es fácil criarse ahí". A pensar...
Sólo una luz se enciende, lejana, en el barrio del barro. Vigilando las calles de tierra, parpadea, o mejor guiña, sí, guiña, llamando las miradas de cada niño, que sólo sueñan, entonces, con ella. "Porque no hay mucho más que eso. Para muchos, en serio, es la única que queda". No, no hay mucho más que ese sol, esa ilusión en la noche de todos los días, "porque sí, bueno, alguno podrá estudiar, otros roban, muchos laburan, pero casi todos sueñan con esto: ser jugador de fútbol. Es la salida, la única forma. Yo sé, ponele, que muchos de mis amigos podrían haber estado en mi lugar, si yo no era el mejor del barrio...". El que habla, la voz lenta, siempre oscura, es Ever Banega, 20 años, campeón de la Libertadores con Boca, campeón mundial Sub 20 y campeón olímpico con Argentina, hoy en el Atlético Madrid. Goza el hombre de su historia, calco de muchas historias, pero entonces elige contar el revés de la trama, lo que no fue, "lo que hoy veo cuando vuelvo a Saladillo, mi barrio, y me encuentro con mis amigos de siempre, y me choca, ¿qué querés que te diga? Los veo rompiéndose el lomo por dos pesos, trabajando horas y horas sabiendo que podrían estar acá, como yo, que pude salir un poco más, pero bueno, no... encima algunos se quedaron en el camino, otros, eh, otros... bueno, la mayoría... no sé cómo decirlo... la mayoría está metida en cosas raras... Y nuestros sueños eran los mismos, ¿viste? Estar acá...". Y acá, entonces, el otro Ever, con Olé, antes de la gloria y la planchita.

-Cosas raras, dijiste. ¿Se pueden saber cuáles?
-Y... (silencio largo) en todo barrio marginado, ¿viste?, te metés en la droga, los robos. Ojo, muchos ahora trabajan, son padres, ya dejaron todo eso, pero... eh... A mí me hace mal hablar de este tema, es complicado, porque mis amigos hacían eso, conocí muchos chicos que como veían que no progresaban se metían en esas cosas. Bueno, yo también podría haber caído, ¿no? Es triste: el laburo no te asegura mucho, pocos estudian, y después tenés los que dicen: "Y bueno, como ya sé que me voy a cagar de hambre, listo, salgo a robar". Es la plata más fácil, ¿no?

-¿Podrías haber caído, Ever, o caíste?
-No, nunca, nunca. Nunca lo sentí, en realidad, por la educación de mi padre. Bueno, tampoco es que mis amigos me decían: "Dale, che, vamos a hacer esto...", nunca me pusieron un revólver en la cabeza. Si yo hubiese querido hacer algo, lo habría hecho, sí, pero por mí nomás. Tampoco es que robaban todo el tiempo, se mandaban sus macanas, sí, pero... o sea... Yo no los puedo juzgar... Mi primo hace poco pagó... eh, pagó... pagó una condena, y no tuvo nada que ver, y ahora salió, y está trabajando. Es difícil, muy difícil.

-¿Y cómo es saltar de un mundo marginado al de ahora, con tanto dinero, derroche, glamour?
-Yo sigo siendo un guacho, y me molesta cuando se habla con desprecio de barrios como el mío. Suelo estar con gente que tiene plata, que siempre tuvo mucha plata, y los escucho hablar de inseguridad, de nosotros, e intento explicarles lo difícil que es criarse ahí, así. Muchos de los que hablan mal de nosotros serían exactamente igual si se hubieran criado de la misma manera, así que... No todos tienen la misma suerte. Y aunque dependa de tu cabeza querer salir, progresar, primero te tienen que enseñar a querer eso. La importancia de los padres, ¿viste?

-Hace poco contaste en una nota a El País que te faltó comer barro...
-Con mi familia pasamos hambre, frío, y eso que mi viejo se rompía el lomo, ¿eh? La casa era chica, todos amontonados: lo normal. Y con la comida era así: si no había, no había, eso había que respetarlo. ¡Si nos habrán salvado los mates! Al hambre lo engañábamos con un mate...

-Pese a tu éxito, Ever, es triste que la única salida sea el fútbol.
-Pero en los barrios es así, y yo sigo siendo del barrio. Cuando empecé en Boca ya tuve que abandonar un poco ese ambiente, pero ahora vuelvo y charlo con los pibes, los aconsejo. Yo, aconsejando, je...

-Dijiste que no eras el mejor del barrio...
-Vos porque no sabés los jugadores que había, ¿qué voy a ser el mejor? Siempre jugábamos contra un barrio con el que nos separaba un puente. Una vuelta nos corrieron con mis hermanos, je, a piedrazos, por un pasillo. Habíamos jugado por la Coca y como no se quería pagar, bueno, hubo que correr un poquito.

-¿No quisieron pagar?
-No, ellos no nos quisieron pagar, si les ganamos. Les ganamos, no nos pagaron la Coca y tuvimos que correr. Una locura, ¿no?

1 comentario:

  1. VILLA ARGENTINA SIEMPRE SORPRENDE CON ALGO.
    BUENA IDEA LO DE ESTE BLOG, FELICITACIONES POR EL ESFUERZO QUE LE DEDICAN A LA ACTIVIDAD.

    J.C. EL TALAR

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