5 jun 2009

A CAPPA Y ESPADA.

A contramarcha de los que miden el éxito sólo con números, encontramos ejemplos de grandes equipos que hicieron historia y que aún con estadísticas menos espectaculares, lograron instalarse como modelos a imitar.
Holanda del ’74 es uno de ellos. La revolución del Fútbol total de la Naranja Mecánica comenzó algunos años antes cuando el joven entrenador Rinus Michel se hizo cargo del Ajax de Holanda al borde del descenso.

Su visión del fútbol, barría con los esquemas acartonados de defensores, volantes y delanteros; Michel pregonaba una dinámica permanente en la que todos participaban de un armónico juego de conjunto.
Además de algunos títulos nacionales, el Ajax ganó tres Copas de Europa consecutivas y fue la base de la selección holandesa que asombraría al mundo en el Mundial Alemania ’74.

Aquel equipo de Johan Cruyff, Neeskens, Kroll y Rep, entre otros, se convirtió en un auténtica leyenda de la historia del fútbol, y a pesar de haber perdido la final ante el local por dos goles a uno, quedó en la memoria colectiva como el gran equipo de la época.
Para los memoriosos y apasionados de este deporte, Uruguay del 50, Brasil del ’70 (campeón), Holanda del ’74 (subcampeón), están en los más altos escalones de la gloria deportiva, aún a pesar de que los naranjas no alcanzaron a ser campeones, repitiendo el subcampeonato en Argentina ’78.

En nuestro país, y salvando las dimensiones de los logros, hubo un equipo que aún con un sólo título obtenido, grabó su nombre en letras de oro en la historia del fútbol argentino: HURACÁN del 73.
Bajo la batuta del flaco Menotti (que debutaba como DT), el Globito de Brindisi, Babington, Houseman, “Coco” Basile, Carrascosa, Larrosa y Avallay, entre otros, deleitó a propios y extraños con su juego exquisito de pelota al piso y bien jugada.
En la primera mitad del torneo, Huracán convirtió 46 goles en 16 partidos, con un impresionante promedio de casi tres tantos por encuentro. En la segunda rueda, las ausencias de los mejores jugadores del equipo por los compromisos con la selección nacional mermaron notoriamente aquella efectividad, pero lejos de caerse, el Globo mostró que no sólo de goles viven los campeones y conuna solidez defensiva que muy pocos recuerdan, mantuvo el liderazgo, con sólo 10 goles en contra en 16 partidos.

De aquel equipazo campeón, emergería la figura del Flaco César Menotti que cinco años después conduciría a la Argentina al primer campeonato mundial de su historia.
Aquel Mundial, manchado en el recuerdo por la utilización que del mismo hizo la más sangrienta dictadura militar que haya sufrido la Argentina, mostró en la cancha a un verdadero equipazo de grandes jugadores, que se consagraron merecidamente como el mejor equipo del mundo.
Desde un amplio sector del periodismo, se da una curiosa paradoja: aquellos que hoy intentan disminuir el logro de aquel equipo, ligándolo a las necesidades políticas de la dictadura, son los mismos que miraron para otro lado cuando las violaciones a los derechos humanos, los asesinatos y las torturas eran cosa de todos los días. Los que en aquellos tiempos callaban ante los crímenes del poder, son los que hoy más rápido levantan los dedos acusadores y descalificadores de un éxito deportivo que no puede negarse.

En aquel año 78, un casi desconocido futbolista de Bahía Blanca se retiraba de la práctica activa del fútbol y exiliado en España, se sumergía en sus estudios de filosofía y psicopedagogía, aunque pocos años más tarde se recibiría de lo que sería finalmente su profesión definitiva: la de entrenador de fútbol. Era Ángel Cappa.
Luego de ser colaborador de Menotti en la Selección Argentina que jugó el Mundial 82 y en el Barcelona de España, acompañó a Jorge Valdano en el Tenerife, al que luego de salvar del descenso, clasificaron por primera vez en la historia para una Copa de la UEFA.


Cappa inició su carrera como DT defendiendo siempre la idea futbolística que “El César” pregonó durante años y después de variadas experiencias en el fútbol argentino, español, mexicano, peruano y sudafricano, fue convocado en el 2008 por el presidente de Huracán Carlos Babington (uno de las figuras de aquel campeón del ’73) para hacerse cargo de un equipo que se debatía en los últimos puestos de la tabla.
Hoy Huracán está peleando un campeonato que lo tiene como protagonista, y a sólo tres fechas del final del torneo está a escasos dos puntos del puntero Vélez, a quien deberá enfrentar en la última jornada.
Ángel Cappa se proclama heredero del fútbol sin misterios, del jugador y su talento por encima de la táctica, a la que no niega, pero tampoco idolatra.
-Este Huracán es un proyecto – dice - una ilusión.

Para conocer más el pensamiento y las banderas que levanta el Técnico del equipo sensación de este Clausura 2009, transcribimos algunos párrafos de la nota que le realizó Diego Morini para La Nación.

“Yo soy un alumno aplicado de Menotti. Hay un estilo de fútbol de siempre que lo interrumpió el Estudiantes de Zubeldía, que impuso otra forma de jugar al fútbol. Ahí se generaron dos corrientes. Hasta ese momento había un solo estilo. En los ’30 con Sastre, De la Mata y Erico. En los ’40 con Moreno, Pedernera, Pipo Rossi. En los ’50 con Micheli, Cecconato, Lacasia y Crúz. En los 70 con Huracán de Houseman, Babington y Brindisi. Ese es el estilo del fútbol argentino, al que Menotti le puso el nombre, nada más.”
“Cada uno tiene su forma y todos pregonamos ganar. No hay románticos y prácticos, eso sí que es una estupidez.”

“En todo el mundo nadie quiere quedar descolocado, estar desactualizado. Es como si existiese un tipo que impone modas y que desde un sótano saca papelitos que dice ‘ahora jugamos con dos volantes de contención’, y al rato larga otro papelito que dice ‘los enganches no existen más’. Pero, ¿Quien es ese tipo que impone eso? Es José Miedo. Cada vez empiezan a protegerse más porque el entrenador, salvo en Inglaterra, es un trabajador provisional. Entonces el tipo se quiere proteger para durar hasta el próximo domingo.”

“Hay miedo a perder, a arriesgar, pero también hay ilusiones, ganas de ganar, alegrías... Si te quedás sólo con el miedo a perder sos un torturado.”

“Quiero ganar como todos. Que me uno se ponga nervioso en los partidos no quiere decir que nos disfrute. Un actor también de pone nervioso, pero disfruta de lo que hace. Lo que pasa que la gente entiende por disfrutar un tipo que se ríe todo el tiempo y ese es un idiota, no un tipo que disfruta.”

Para terminar, dejamos un párrafo que no es de la nota mencionada, pero que deja claro qué entiende Cappa cuando habla de "un estilo de fútbol":

“Decía un entrenador inglés, que ahora no recuerdo el nombre, que el fútbol no es una cuestión de vida o muerte. Es algo mucho más importante. Y es cierto, porque el fútbol le permitía y le sigue permitiendo a un tipo de un barrio tener algo que a los pobres le arrebataban desde la cuna: el orgullo. Es decir, yo a partir de una pelota de fútbol soy alguien, en el sentido profundo. Me gano así el respeto mío y el de la gente. En el barrio, el tipo más respetado era el que mejor jugaba al fútbol (por supuesto que no es un planteamiento racional, es un sentimiento compartido por todos). ¿Qué otros medios tiene para que lo reconozcan y el mismo reconocerse? ¿Qué otros valores culturales le quedan en el barrio para tener una identidad? ¡la pelota!El fútbol te enseña a ser valiente, a superar el miedo a perder, el miedo a meter la pierna, a pedir la pelota. Te enseña también a mantener el equilibrio entre el éxito y el fracaso, porque vos sabes que estas caminando sobre una cornisa y que el fracaso y el éxito dependen de tonterías, a veces. Entonces uno se vuelve prudente. En el fondo uno sabe que tuvo éxito ese partido pero también que pudo haber perdido, porque pegó una pelota en el poste, o resulta que le pegó mal y la pelota entró igual. Esto me parece que es fundamental. Sobre todo el respeto.”

Pablo A. Isi

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