8 oct 2009

TRINCHE CARLOVICH: EL MARADONA ROSARINO

"Avisen a los muchachos, que esta noche juega el Trinche"

El fútbol nos regala, de vez en cuando, el placer de disfrutar del talento increíble de los tocados por la varita mágica. Alfredo Distéfano, Pelé, Jhoan Cruyff, Diego Maradona, son seres que parecen haber nacido para jugar al fútbol, y la pelota es en sus pies, un canto permanente de alegría maravillosa.

Uno de esos privilegiados, no es tan conocido como los nombrados, pero para quienes lo vieron en una cancha, está en ese grupo selecto de los cracks de todos los tiempos. Su nombre: TOMÁS FELIPE "EL TRINCHE" CARLOVICH. De él, trata esta nota.



El Trinche fue un CINCO de otro planeta. Figura histórica de Central Córdoba de Rosario.

Carlovich nació en Rosario en 1949 y jugó inferiores en Rosario Central, donde tuvo debut y despedida frente a Los Andes. Fue el único partido que el Trinche jugó para los canallas.
En 1970 pasa a Flandria, y pocos meses después inicia su carrera en Central Córdoba, donde convierte dos goles en su presentación, iniciando un romance con los hinchas que fue creciendo hasta ser ídolo absoluto de la institución rosarina. 
Tres años después, se consagra campeón de Primera "C" en lo que fu esu primer título en el fútbol.

En 1974, la selección argentina que se preparaba para viajar al Mundial de Alemania, se enfrenta a un combinado rosarino que integraron cinco jugadores de Rosario Central, cinco de Newell's y el Trinche Carlovich, de Central Córdoba.
Ese fue su gran día de gloria. Al terminar el primer tiempo, los rosarinos ganaban 3 a 0 y cuenta la leyenda que los muchachos recibieron una visita en el entretiempo pidiendo piedad para el seleccionado de Vladislao Cap, que pidió expresamente que saquen a ese 5 de la cancha. Mario Kempes y Mario Zanabria, integraban también aquel gran combinado rosarino que terminó ganando 3 a 1.
En el 76, Carlovich pasa a Independiente Rivadavia de Mendoza, y en un amistoso ante el Inter juega lo que para el fue uno de los mejores partidos de su vida con victoria por 3 a 1.

Un año después se incorpora a Colón de Santa Fe, donde algunas lesiones comienzan a cercarlo, y vuelve luego a Mendoza para sumarse al Deportivo Maipú.  
Si una jugada simboliza el talento y el desparpajo del  Trinche Carlovich, es el "caño de ida y vuelta". En un encuentro ante Talleres de Escalada, Carlovich deleitaba a los hinchas con su juego y dice también la memoria popular, que por un pedido de un fanático, el genio realizó la maniobra con tanta limpieza y categoría que la parcialidad local  enloqueció en una ovación inolvidable. Depués de aquella tarde, el Trinche repetiría la jugada varias veces a lo largo de su carrera.

Cuando Maradona llego a Rosario para jugar en Newell's, declaró a la prensa: "el mejor jugador ya jugó en Rosario, y era un tal Carlovich". José Pekerman lo definió como "el jugador más maravilloso que vi" y para Griguol "Era un fenómeno al que no le gustaba el sacrificio y por eso no triunfo. Jugaba conmigo en Central, pero el prefería irse de caza o de pesca. Qué lástima!".
Tambiuén se cuenta que el Flaco Menotti, quien dijo que "era impresionante verlo", lo citó para un entrenamiento con jugadores del interior cuando estaba armando el Seleccionado del interior, pero el Trinche faltó a la cita por compartir una jornada de pesca con algunos amigos. De aquel combinado sería escogido Mario Alberto Kempes, que fue goleador del Mundial ´78 que ganó Argentina.



Carlovich, sin embargo, desmintió la versión: "La verdad es que yo no tuve otra ambición más que la de jugar al fútbol. Y, sobre todo, de no alejarme mucho de mi barrio, de la casa de mis viejos donde voy casi todas las tardes, de estar con el Vasco Artola, uno de mis mejores amigos que me llevó de chico a jugar en Sporting de Bigand. Se dicen muchas cosas y varias no son verdad”.

El  Semanario Colón Doce, publicó hace más de dos años, una entrevista al crack, de la que copiamos algunos párrafos:
“En ese tiempo no sabía que otra cosa hacer. Desde chico siempre estaba con la pelota y mis hermanos eran todos jugadores. Ya ni me acuerdo a que edad era pero calculo que a los cinco. Mis primeros pasos los hice en Rosario Central. Después pasé a un club de Bigand”.

¿Cómo era en esa época el fútbol?
Siempre fue lo mismo. Hoy quieren inventar que se corre mas, que es mas físico. No es así. Lo que te puedo decir que en la actualidad hay menos jugadores con técnica que en esa época. En cada equipo abundaban los que trataban bien a la pelota.



¿Cómo se definiría como jugador?
Muchas veces me lo han preguntado pero jamás me lo puse a pensar. Quizás tenía mucha fuerza, un gran físico que me hacía un poco lento pero una vez que arrancaba era distinto jeje.



¿Qué recuerda del partido ante la Selección Nacional?
Ese partido fue el que me marcó. Hicimos un Seleccionado de Rosario con jugadores de Newell´s, Central y el único de Central Córdoba era yo. Ganamos tres a uno y fue un baile terrible. Había 10 mil personas que para la época estaba mas que bien. Todos me asignan el triunfo a mí pero fue todo el equipo el que jugó bien. Un solo jugador no te gana los encuentros.



¿Qué siente cuando Diego Maradona habla maravillas de usted?
Es extraño. Me da vergüenza. Yo soy un tipo que le escapa a las notas, ya sea de radio o televisión. Es mi forma ser. Pero sin dudas que me enorgullece y me pone contento por todo lo que fue él como jugador. Jamás tuve la oportunidad de hablar con él pero si se que cuando jugábamos en Buenos Aires iba a vernos.



¿Por que dejó el fútbol?
Eso es lo que me pregunto yo también muchas veces. Tenía 39 años cuando largué pero me sentía bien. Creo que a la gente de Central Córdoba no le hacía mas falta y di un paso al costado. No me arrepiento de nada. Tuve buenos momentos también en Men doza y en Colón de Santa Fé, aunque por una lesión no jugué muchos partidos.



¿Se siente olvidado por la gente?
Si, mucho. En el caso de Central Córdoba yo estuve muchos años jugando ahí y el partido homenaje que sirvió para recaudar fondos para mi operación fue organizado por algunos de mis amigos. Creo que yo me merecía otro trato de parte del club, faltó que me cobren la cancha por poco. Mi deseo es, aunque sea dirigir alguna categoría de inferiores.



El último 20 de setiembre, el Diario La Capital de Rosario, informaba que el Trinche Carlovich sería el DT interino de Central Córdoba que realiza una muy floja campaña en la "B" Metropolitana.
De su debut como DT, escribe la página Todo Ascenso:
"Con el debut del trinche Carlovich como DT charrua, Central Córdoba jugó su mejor partido del campeonato, dominando en la mayoría del cotejo a su rival pero a la hora de concretar falló"."
"El dos por uno por el trinche valió la pena, ya que con esta promoción (idea de la Comisión Directiva charrua) se acercó muchísima gente al Gabino Sosa como hacia tiempo no se veía. El plus: el equipo se fue aplaudido por toda la parcialidad matadora, cosa que también hacia mucho tiempo no pasaba.
El dato: Tomas Felipe Carlovich al no tener carnet que lo habilite como director técnico tuvo que guiar al equipo desde el alambre, como un hincha más."

La página del Trinche como DT comenzó a escribirse hace muy poquitos días, ojalá sea tan exitosa como la que  Carlovich dibujó desde adentro de la cancha.

Copiamos de Los cuentos de la Pelota, algunas frases sobre el crack rosarino, y otras del mismo Carlovich, que pintan de cuerpo entero su pasión por el fútbol.

César Luis Menotti: "Carlovich fue uno de esos pibes de barrio que, desde que nacen, tienen como único juguete la pelota. Entre él y la pelota había una relación muy fuerte. La técnica que tenía lo convertía en un jugador completamente diferente. Era impresionante verlo acariciar la pelota, tocar, gambetear... Claro que, al mismo tiempo, durante su carrera no encontró reservas físicas que sostuvieran todas las condiciones técnicas que tenía.
Además, desafortunadamente, tampoco tuvo a nadie que lo acompañara y lo comprendiera. Es una pena, porque Carlovich estaba llamado a ser uno de los jugadores más importantes del fútbol argentino. Me acuerdo que lo vi jugar en un combinado de Rosario contra la Selección Argentina y fue el mejor hombre de la cancha. Y eso que, entre otros, había monstruos como Miguel Brindisi. Verlo era un deleite. Después no sé qué le pasó. Tal vez lo aburría el fútbol profesional. A él le gustaba divertirse y no se sentía a gusto con algunos compromisos".


Roberto Fontanarrosa: "El Trinche era un fenómeno. Hacía cosas que nadie esperaba. Era habilísimo y le pegaba a la pelota, además de fuerte, con una variedad de golpes fabulosa. Anticipó cosas que después se le vieron a Borghi. Carlovich era un atorrante; cuando jugaba en las inferiores de Central, Ignomiriello tenía que ir a buscarlo a la casa para que fuera a entrenar. Coincido con los que dicen que fue uno de los mejores jugadores argentinos."

Aldo Pedro Poy: "No entiendo por qué no llegó a jugar en algún club importante. Tenía unas condiciones técnicas extraordinarias. Era medio lento, pero muy hábil. Y guapo. Todavía no vi otro cinco como él. Aquel partido de la Selección con el combinado de Rosario, en el que yo jugué para la Selección, Carlovich la rompió. No lo podíamos parar, ni a él ni a sus compañeros. Nos ganaron 3 a 1 porque pararon la máquina y al "Trinche" lo sacaron a los 15' del segundo tiempo, si no..."

Ubaldo Matildo Fillol:"Descubrí a Carlovich en un amistoso de la Selección Argentina que se preparaba para el Mundial de Alemania -y que yo también integraba- contra un combinado rosarino. Ese día la descosió. Tenía un dominio de la pelota y un panorama increíbles. Fue el mejor cinco que vi en mi vida."

Eduardo Quinto Pagés (arquero, ex compañero en Central Córdoba): Yo en Central Córdoba tengo la valla menos vencida de su historia, 606 minutos. Tenía una defensa fantástica, pero ¿quién nos iba a hacer goles? ¡Si estábamos siempre en el arco de los contrarios! Nos llevaba el Trinche para allá… Entonces, yo tengo que pensar que eso que tengo es gracias a él.
Yo salí campeón con Central Córdoba y salí campeón porque el Trinche estaba en el equipo nuestro.


Carlos Timoteo Griguol:"Carlovich tenía condiciones técnicas únicas. Al marcarlo, el tipo desaparecía por cualquier lado y con él desaparecía el balón".

Mario Nicasio Zanabria:"Carlovich era el mejor resumen del potrero. Era zurdo, pateaba tiros libres, tiraba caños dobles, sombreros dobles, la pisaba de acá para allá, no se la podían sacar. Era desfachatado y pachorriento. Jugaba como si estuviera en el patio de su casa. Creo que nunca fue figura porque no le interesaba crecer profesionalmente y detestaba la alta competencia."

José Néstor Pekerman: "El mejor cinco que vi en mi vida, lo incluyo en mi once ideal".

Pero quizás quien mejor resumió en palabras la leyenda que se tejió en torno al “Trinche" fueron las de Diego Maradona. Según cuentan, cuando llegó a Rosario para jugar en Newell’s, un periodista le confesó el orgullo por recibir en Rosario “al mejor jugador”. El “Diez”, rápido como siempre, contestó: "El mejor jugador ya jugó en Rosario y es el "Trinche" Carlovich...

Frases

"Es cierto que me sentaba en la pelota durante el partido. Pero no era una provocación. Por ahí ellos no presionaban y yo estaba un poco cansado."

"Una vez me vinieron a buscar del Cosmos de Pelé. Estaba todo listo y se cayó. Después pasó lo mismo cuando estaba por ir a Francia. Igual, siempre disfruté de estar cerca de mi casa y jugando al fútbol."

"A mí me sigue sorprendiendo la gente. En todos lados. La otra vez estuve en Mendoza que hace veinte años que no iba y salían de los negocios, en el restaurante que comía cuando jugaba allá me tenían la mesa reservada, había tres mil personas en el estadio. No es fácil todo eso. O por ahí viene un pibe que nunca te vio jugar, porque ni siquiera hay videos y te dice que sos su ídolo porque andá a saber lo que le contó el padre o el tío."

"Los jugadores de la Selección Argentina se habían puesto nerviosos. Nos insultaban porque no les salían las cosas. Pero esos partidos son especiales. Capaz que jugás 200 y perdés todos. Aunque esa vez les ganamos 3 a 1."

"En Central Córdoba me daban premio por los caños."

"Con lo del fútbol espectáculo y todas esas cosas, me di el gusto de jugar con todos. Menos con ‘el Diego’. Jugué con Alonso, Bochini, Kempes, Fillol, con todos. Y de los de ahora me gustaría jugar con Pablo Bezombe. Me divierte, tiene calidad. No toca la pelota, la acaricia. Por él volví a la cancha. ¡En serio! Hace mucho que no iba y ahora voy todos los sábados. Me gustan los jugadores distintos y, lamentablemente, si antes eran diez buenos y alguno regular, ahora con suerte ves a uno o dos que jueguen lindo. Y encima al que tira un caño lo levantan por el aire… ¿qué es eso?”."

"Mi principal virtud era querer la pelota a cada rato. Si no la tenía me desesperaba."

"En Rosario Central sólo me pusieron en un partido de Primera, contra Los Andes. Pero en esa época no había lugar para mí. Era el final de los años sesenta y el técnico Miguel Ignomiriello prefería a otro tipo de jugador. Así que me fui a Central Córdoba."

"Acá en Rosario, se han inventado un montón de cosas acerca de mí. Pero no son verdad... A los rosarinos les gusta contar cuentos. Algún caño de ida y vuelta habré hecho, pero no es para tanto."

"Nunca me gustó cafetear en los bares o ir a los bailes… La única diversión mía siempre fue jugar a la pelota."

" Central Córdoba es lo más grande que me dio la vida."

"El otro día fui a la casa de un amigo que la hermana le había traído unos botines y una pelota de Estados Unidos. Los botines pesaban menos que cien gramos de mortadela (risas) una cosa de locos, le podías sacar la suela y qué sé yo. Me dijo que son los que usa Beckham, y lo que no entiendo es cómo alguien le puede pegar mal a una pelota con semejantes zapatos. Y un muchacho, que se operó las dos piernas, me contó que ya jugó dos partidos y yo no lo podía creer. Cuando pueda, me voy a operar la otra cadera y te aseguro que si puedo volver a jugar, aunque sea un ratito, me vuelvo loco. Creo que no aguantaría la emoción, ¡si hace como diez años que no toco una pelota! Bah, ese día, en la casa de éste amigo, la agarré un cachito, ¿viste? Pero no soy arquero, yo la tengo que tocar con los pies. El tacto yo lo tengo en el pie…"

TRINCHE CARLOVICH: GRACIAS POR EL FÚTBOL !!!


22 sept 2009

Enrique Santo Discépolo.


Enrique Santo Discépolo nació el 23 de Marzo de 1901.
Tuvo una dura infancia por la muerte de su padre primero (en 1906) y de su madre poco después (en 1910). Luego de una severa educación en casa de unos tíos, vive con su hermano al contraer éste matrimonio, ante quien sincera su falta de compromiso con la educación tradicional y su fuerte vocación por la actuación.

Los segundos de video que traemos para compartir con ustedes son parte de una de las más impresionantes interpretaciones de este gran artista argentino. Su monólogo en la película "EL HINCHA" está entre los momentos más recordados del cine nacional. 

Discépolo fue autor maravilloso de numerosos tangos consagrados por el público como "Chorra", "Esta noche me emborracho", "Yira, yira", "Malevaje", "Cafetín de Buenos Aires" y "Cambalache".  
La vida de Discepolín fue en sí misma, una verdadera aventura cinematográfica.
Murió el 23 de diciembre de 1953.

Podés leer una muy completa biografía, haciendo click aquí.



Su gran amigo Homero Manzi, compuso para el un tango, cuya letra transcribimos:   


DISCEPOLÍN
Sobre el mármol helado, migas de medialunas,
y una mujer absurda que come en un rincón;
tu musa está sangrando y ella se desayuna.
el alba no perdona, no tiene corazón.

Al fin, ¿quién es culpable de la vida grotesca
y del alma manchada con sangre de carmín?

Mejor es que salgamos antes de que amanezca,
Antes de que lloremos, ¡viejo Discepolín!

Conozco de tu amargo sufrimiento,
y comprendo lo que cuesta ser feliz
Y al son de cada tango te presiento
con tu talento enorme y tu nariz...
Con tu lágrima amarga y escondida,
con tu careta pálida de clown
y con esa sonrisa entristecida
que floreces en verso y en canción.
La gente se te arrima con su montón de penas,
y tú las acaricias casi con un temblor.
Te duele como propia la cicatriz ajena,
aquél no tuvo suerte y ésta no tuvo amor...
La pista se ha poblado al ruido de la orquesta,
se abrazan bajo el foco muñecos de aserrín
¿No ves que están bailando...? ¿No ves que están de fiesta?
Vamos, que todo duele, ¡viejo Discepolín!

                        Homero Manzi 



Fútbol infantil: ¿Campo de juego o campo de batalla?

La nota que transcribimos a continuación, fue publicada por la revista cultural "La Tela de la araña", de la  Universidad Tecnológica Nacional, en su edición de Julio-Agosto de 2008. En el enlace citado puede bajarse en formato PDF.

 
 En 1931, River Plate pagó diez mil pesos por el pase del wing derecho Carlos Peucelle y treinta y cinco mil por Bernabé Ferreira y al año siguiente invirtió más de cien mil para formar un plantel que sería campeón ese mismo año.

Allí, no sólo nació el mote de “Millonarios” con el que aún hoy se conoce al club de Nuñez, también comenzó a moldearse la forma que el “sueño americano” adoptaría en estas pampas; el fútbol empezó a ser sinónimo de escalera social, y con ello, en un muy lento pero irreversible proceso, la pasión por los colores dejó pasó a la atracción de los billetes.

Es precisamente en esta época de irrupción del profesionalismo en el deporte, cuando comienzan a emerger masivamente las instituciones barriales, que si bien no son hijas de este proceso, están ligadas a este momento de auge cultural, social y económico del fútbol, surgen a su sombra y aún cuando existan otras razones que expliquen su multiplicación casi geométrica, la influencia de esta realidad es notoria, les da a la actividad social de lo clubes una dirección definitiva; a partir de aquellos años, los cientos de entidades civiles que aparecen, tienen al deporte, y fundamentalmente al fútbol, como actividad central de su vida social.

El baby fútbol es desde hace muchos años, cuna de jugadores. La casi desaparición del potrero, y también de la calle como escuela natural, dejó paso a una múltiple oferta que llega a los pibes cada vez a edades más tempranas: las escuelas de fútbol se ofrecen a los padres ávidos del éxito de sus hijos, que desde que la ecografía dice varón, ya creen tener a un Messi en la familia. Antes de los 5 años, y de la mano de papá o mamá, los pichones de crack ingresan a la práctica deportiva y casi de inmediato se incorporan a la competencia, que en muchos casos es una auténtica picadora de carne.

Frente a esta avalancha de cantos de sirena, los clubes de barrio siguen siendo los lugares donde la resistencia a este proceso es más genuina. Si bien las particularidades de cada institución tienen que ver con su propia historia, su inserción geográfica y su conformación social, hay un rasgo común que las identifica: su creación tiene que ver con el aluvión poblacional que tuvieron los suburbios de las grandes ciudades en las primeras décadas del siglo XX. En la década de 1930, los clubes de barrio surgían uno tras otro. En cada nuevo caserío, surgió naturalmente la necesidad de conformar centros sociales que identificaran y aglutinaran a los nuevos pobladores. Miles de inmigrantes llegados de una Europa en llamas, intentaban adaptarse a sus nuevas vidas y encontraron en estos centros sociales, un punto donde canalizar sus inquietudes y su tradición cultural. En esta tradición, el deporte no ocupa un espacio menor, y en ese sentido el fútbol supo dar a esa necesidad de pertenecer, un punto de referencia irremplazable.

Tal vez en estos orígenes deban buscarse las razones que hicieron de los clubes una usina permanente de espíritu solidario y organización comunitaria, que aún en las peores crisis, pudo sobrevivir, y reafirmarse a partir de éstas mismas. La historia de la organización y el desarrollo del fútbol infantil en la Argentina tiene notables punto de contacto con la realidad social, política y económica de nuestro país.

La Federación argentina de deportes infantiles (FADI) fue fundada a fines de 1.959 con representantes de distintos puntos del país y su primer nombre fue una expresión de deseos “SEAMOS AMIGOS”. El lema fundacional, que recogía y sintetizaba el espíritu de aquellos pioneros sufrió las inclemencias de una realidad vertiginosa; lentamente, la confraternidad deportiva de los tiempos del estado paternalista fue encausada y adaptada a estos tiempos donde el dios a adorar es la competencia. Hoy, el cartel de “seamos amigos” fue reemplazado por el de “seamos los mejores”.

El correlato de este cambio, por supuesto, también está en las canchas, donde los pibes ya no van a divertirse, sino a ganar. La presión por el resultado es tan grande, que desde edades muy tempranas sufren con rigor de profesionales. El panorama es desolador: entrenadores que gritan, padres que gritan, madres que insultan a los chicos del otro equipo, jugadores que no saben aún atarse los cordones pero ya aprendieron a pegar el codazo cuando el árbitro no los ve o a caer como Vic Morrow en Combate cuando la pierna de un rival le roza la propia. Los chicos que pierden se van llorando, se niegan a saludar al ganador y entran al vestuario pateando la puerta, gestos todos que son celebrados por padres, tíos y entrenadores como demostración de guapeza, virilidad y hambre de gloria. El discurso oficial que divide al mundo en “ganadores” y perdedores”, encuentra en la inocencia de los chicos un terreno demasiado fértil.

Claro que, afortunadamente, no todo está perdido, y son muchos los que desde los clubes se niegan al cambio del cartel, los que quieren ver pibes jugando a la pelota, y no “proyectos” o “salvadores de futuros”.

Hace algún tiempo, desde la publicación “PRENSA VERDE” del Club Villa Argentina de Gerli, Avellaneda, tuvimos el gran placer de mantener una larga charla con Norberto Ruso Verea, referente si los hay, de los que ponen la pelota por delante del negocio, el juego por encima del resultado, y la bandera de la ética frente al discurso de la trampa.

“Antes que educar a los pibes, hay que educar a los padres. A los pibes hay que dejarlos jugar”, decía Verea, y la frase resuena en los oídos cuando cada sábado vemos al energúmeno de turno gritándole a su hijo “partilo”, después que su rival, otro pibe de 7, 8 ó 10 años, lo gambeteara por enésima vez.

En otro momento de la charla, tan entretenida como educadora, dice el Ruso:

“Ese mensaje oficial es muy perverso: el que gana existe y manda, y el que no gana no existe. Las competencias están armadas de una manera donde el gran negocio, aún siendo pibes, termina siendo más importante que el desarrollo y el crecimiento de los chicos, porque pibes hay muchos y porque padres con la ilusión de salvar con el pibe un futuro que ellos no pudieron conseguir, entregan a los pibes a toda esta máquina, que en muchos casos es una máquina perversa”.

Y no deja mucho para agregar.

“Se juega como se vive” sentenció hace muchos años, el Flaco Menotti. Y habrá que rendirse ante la frase. En el fútbol infantil, hay más desesperación que alegría, más odio por el otro que celebración por el mérito propio, más apología de la trampa que apuesta al trabajo y al juego colectivo.

“Belleza” pedía otro filósofo del fútbol argentino desde su puesto de mando en el banco de suplentes , y eso es, precisamente, lo que seguimos gritando los que estamos de este lado del campo: belleza, alegría, gambeta y pared! porque en el fútbol como en la vida, el camino es lo importante y ningún resultado vale el llanto de un pibe.

Pablo A. ISI

4 sept 2009

La leyenda de ALUMNI

En 1891 se disputó el Primer campeonato de primera división del Fútbol Argentino, y Saint Andrew’s se convirtió en el primer campeón de la Argentine Association Football Ligue, que se disolvió al terminar el torneo.
La Liga de Fútbol Amateur, sentó las bases para que algunas décadas después, nuestro país se convierta en una potencia del fútbol mundial, cuna de cracks que con el sello inconfundible de los potreros criollos desparramaron talento por las canchas del mundo.

La historia, debe necesariamente remontarse más de una década atrás, cuando el profesor escocés Watson Hutton llegó a estas tierras, decidido a que en ellas se jugara al fútbol, juego que hasta entonces sólo estaba reservado a los súbditos ingleses y sus descendientes.

Sin embargo, no sólo el fútbol era la preocupación del profesor: en 1884 funda el English High’s School para poner en práctica sus ideas educativas en las que el deporte tenían un papel relevante. El fútbol fue el deporte elegido para desarrollar esta convicción pedagógica.

En el patio del colegio English High’s School primero y en un terreno alquilado de la zona de Barracas después, el profesor Hutton fue un propulsor incasable de este deporte y mucho tuvo que ver en la organización y desarrollo de las primeras asociaciones civiles que lo practicaron.

En el período amateur, que se extenderá hasta 1934 (conviviendo entre 1931 y 1934 con el profesionalismo), hubo un equipo que tras ganar diez torneos, se consagró como el más grande y prestigioso de este nuevo deporte y que aún hoy conserva en su nombre legendario, el prestigio intacto de haber marcado a fuego las primeras época del fútbol criollo: ese equipo se llamó ALUMNI.

Alumni ganó diez torneos entre los años 1900 y 1911. Sólo en dos campeonatos durante ese lapso, fue relegado por el Belgrano Athletic, en 1904 y 1908.
A menos de dos años de su última consagración, un 24 de Abril de 1913, una Asamblea de socios declaraba la disolución del club y el nacimiento del mito.
El equipo lo habían formado un grupo de amigos de la English High Scholl, e incluso con ese nombre ganaron su primer título. Luego, fueron obligados a cambiar el nombre, ya que la asociación entendía que era una denominación comercial, pero aún conservaron el escudo de la escuela en sus camisetas.
Cuenta Oscar Barnade en una nota de Clarín del año 2003, que Carlos Lett, ex jugador de aquel equipo, sostuvo que "El secreto de su éxito se debió a la amistad que existía entre los jugadores, más que a la habilidad de sus componentes. En este juego una gota de mala sangre entre dos de los jugadores pronto afecta a todo el team, cosa que nunca sucedió, debido, en gran parte, al carácter de los hermanos Brown, y muy especialmente al de Jorge"
Alumni no fue un club, fue sólo un equipo de fútbol, pero pasó a la historia como símbolo de una manera de entender el deporte: la hidalguía, el juego limpio y la defensa irrestricta del espíritu amateur fueron sus banderas, y la técnica que predominaba en los jugadores escoceses siempre fue puesta delante de la potencia que prevalecía entre los ingleses.
Pedro Uzquiza, en una nota de Clarín del 22/12/2000, cuenta una anécdota que pinta de cuerpo entero la pasión con que aquellos pioneros vivían su actividad:
“En 1904 llegó en gira el primer equipo inglés de primera división: Southampton. El 26 de junio el presidente Roca fue uno de los ocho mil espectadores que presenciaron el triunfo del equipo inglés sobre Alumni por 3-0, en la sede de la Sociedad Sportiva, donde actualmente se encuentra el campo de polo. En uno de los partidos de la gira, Southampton derrotó a Belgrano por 6-1. En ese partido, Arturo Forrester consiguió el primer gol argentino frente a un equipo extranjero. Sus compañeros lo llevaron en andas y en el bar brindaron por la hazaña antes de continuar el partido ante el asombro de los jugadores británicos. Arturo Forrester se constituyó en una figura popular de Buenos Aires.”
Dos años después de aquella tarde, Alumni se convertiría en el primer equipo argentino en ganar un encuentro internacional, al vencer por 1 a 0 a un equipo sudafricano con gol de Alfredo Brown, que se consagró definitivamente como ídolo de los aficionados.
Mientras Alumni ganaba todo, la inmigración europea, fundamentalmente de españoles, italianos, polacos y judios participaba activamente en la vida cultural y social de los barrios, jugando un rol decisivo en la aparición de gran cantidad de clubes y asociaciones civiles en los primeros años del siglo XX.
En los nuevos equipos, ya no sólo había ingleses y el nuevo deporte empezó a crecer en los barrios y las ciudades con una fuerza y una pasión que ya no se detendría jamás.













Alumni fue campeón amateur en los años

1900/01/02/03/05/06/07/09/10/11


Pablo Isi

16 ago 2009

Milagros de 90 minutos (Nota Diario Clarín)

Interesante nota de los grandes batacazos del Fútbol Mundial.
Waldemar Iglesias es su autor y fue publicada en Clarín el 15/07/09.

"La historia de los Mundiales cobija episodios de los más diversos. Desde grandes campañas de los gigantes a inmensas sorpresas de los pequeños. Acá, un recorrido por el Top 5 de las victorias más asombrosas en las Copas del Mundo. Cuando los candidatos de todos quedaron de rodillas frente a rivales de antecedentes escasos."

Leer la Nota Completa